¡Quiero hacerlo ahora!… ¿Por qué soy tan impaciente?

¿Paciencia o sentido de urgencia? Podríamos afirmar que todos nosotros, casi sin excepción, nos hemos encontrado alguna vez en ésta encrucijada en particular a la hora de tener que tomar decisiones, ya que nunca es fácil determinar si es mejor ser pacientes y esperar para hacer algo o tomar acción inmediata.

La primera opción, ser pacientes, suele ser considerada como la decisión más sabia y prudente. Puesto que todo en la vida tiene sus procesos biológicos naturales y repetitivos, a veces largos a veces cortos, en fin, procesos.

De igual forma la paciencia nos da la posibilidad de pensar mejor las cosas y ser más prudentes en nuestras tomas de decisiones.

Pero considero que ésta cualidad, si bien es fundamental para obtener logros y ser más conscientes a la hora de decidir, también está algo sobrevalorada y quizás mal entendida, simplemente por el hecho de estar fundamentada principalmente, en el funcionamiento casi invariable de procesos biológicos o naturales ,como las 4 estaciones del año o el tiempo que le toma a una semilla convertirse en árbol por ejemplo.

Y también se fundamenta en las enseñanzas de personas del pasado que tuvieron experiencias similares a las que podamos estar viviendo hoy (más no iguales) y que tuvieron que valerse en su momento de la paciencia para obtener aquello que querían obtener o lograr en sus vidas, procesos adaptados a su época.

Quisiera hacer aquí un paréntesis para agregar, que hay formas de “manipular” el tiempo. Así es! Y es que, hay otra cualidad inherente del ser humano que acelera procesos, que es la de crear a través del deseo intenso. Y sumado a la toma de acción, nos permite ser capaces de obrar milagros y obtener lo que queremos en tiempo récord, aunque justamente por tratarse de una capacidad desconocida, no la sabemos aprovechar. ¿Suena raro verdad? Sin embargo, la biblia ya hace miles de años nos enseñaba que estamos hechos a similitud y semejanza de Dios, y que por ende, podemos ser creadores y obrar milagros como él.

Pero sin entrar en enseñanzas antiguas, quiero tocar éste tema muy de moda en la actualidad y que muchos gurús de las finanzas enseñan y sugieren a la hora de tomar decisiones y éste es el famoso sentido de urgencia, que no es otra cosa que tomar acción casi inmediata, a pesar de que por las circunstancias pudiera parecer de “que no es el momento correcto”.

Este es un tipo de decisiones de último minuto, están reservadas para aquellos arriesgados que saben que están saltando al abismo y que, si no salen ganando, lo peor que les puede suceder es terminar aprendiendo alguna lección. Saben que es la forma más efectiva de evitar la inacción y enfrentar el miedo paralizador.

Por otro lado debemos recordar que vivimos en tiempos donde todos los procesos se están acelerando, no sólo por los impresionantes avances de la tecnología, sino por la fácil accesibilidad a la información.

Antes para resolver una duda, teníamos que recurrir a una enciclopedia, diccionario, biblioteca o especialistas. Hoy gracias al internet y las redes, puedes resolver cualquier problemática con sólo googlear tus preguntas o buscar un tutorial sobre casi cualquier cosa en YouTube. Lo que demuestra que acelerar la velocidad de los procesos para obtener lo que queremos o necesitamos, será más una cuestión de toma de acción que de suerte o preparación.

Con esto tampoco quiero decirle al apreciado lector que debemos entrar en un circulo de autocomplacencia inmediata y desenfrenada, al contrario, debemos hacernos conscientes de las posibilidades y los riesgos, pero actuar lo más rápido posible, aunque con ciertas dosis de prudencia sumado a una importante cantidad de valor y coraje.

En conclusión, siempre será más conveniente usar la cabeza antes de actuar, y en muchos casos la decisión mas sabia será ser pacientes. Pero recuerda también que mucho análisis causa parálisis. No pienses tanto las cosas. Actúa.

No dejes que el miedo se disfrace de paciencia o prudencia. Dale espacio al valor y la valentía que implica saltar al abismo cuando no sabemos si abrirá el paracaídas.

Y recuerda, no sabemos cuándo puede terminar nuestra vida, por eso siempre será ideal vivir con valentía, haciendo todo lo que esté a nuestro alcance.

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