Facebook y redes sociales: ¿Cómo sobrevivir en tiempos de “doble-cara”?

Actualmente vivimos en una época donde podemos ocultar nuestros defectos o desgracias para sólamente mostrar la mejor cara y así procurar dar la mejor imagen posible a los demás. Y esto se debe a las famosas redes sociales como Facebook e Instagram entre otras, que nos permiten compartir fotografías (muchas veces retocadas con efectos de edición semiprofesional llamados filtros) y también expresar nuestros pensamientos sentimientos o experiencias, sumado a compartir contenidos que nos gusta.

Aunque hasta ahora, estudios de neurociencia y comportamiento humano han revelado que su verdadera magia no radica en esto, sino que el motivo que las hace súper atractivas realmente, es que podemos ejercer libremente y con poco compromiso la labor de jueces (cual programa reallity show de audiciones de talento en TV ), calificando con “me gusta” y otro tipos de reacciones y comentarios a dichas fotos o publicaciones subidas por los usuarios, dónde hasta llegamos a escribir cosas que posiblemente jamás diríamos cara a cara.

Hasta acá no pareciera haber nada de malo con expresarnos libremente, pero la problemática comienza donde cualquier hijo del vecino puede ser escuchado y dar su opinión, llegando a tener la posibilidad de atacar y hasta manchar la reputación de otros, creando falsos contenidos, memes, o injuriando con mentiras. Dan sus opiniones o critican de maneras que no se hubieran animado a expresar en persona. Pero que tras el escudo de una pantalla, un teclado y suficiente distancia interpersonal, resultan ser más valientes que Leo Di Caprio, sobreviviendo al ataque de un oso en la película El Renacido.

Por este motivo podríamos afirmar que el miedo a la crítica, la vergüenza y el ridículo público son algunas de las problemáticas que más detienen el desarrollo del potencial humano en nuestros días. Ya que la sociedad nos obligan a ser inconscientemente, muy cuidadosos con aquello que exponemos al público en redes sociales, volviéndonos esclavos de un alter ego que tenemos que cuidar a capa y espada.

Ahora te pregunto ¿No tenemos suficientes problemas en la vida real para tener que preocuparnos por mantener vivo a un personaje virtual que se alimenta de “likes”?

Aunque creo estar seguro de tu respuesta, no creo que ahí afuera nadie nunca se haya planteado todo esto, al contrario, mínimo han llegado a cuestionarse de si no estarán pasando mucho tiempo en su celular. Por eso quisiera ir más al trasfondo de la problemática y finalmente explicarte su razón de ser.

En sentido figurado, la plataforma Facebook viene siendo como una gran telenovela virtual donde los protagonistas, los héroes y los villanos somos nosotros, nuestros parientes, amigos y unos cuantos desconocidos que solo vimos una vez en la vida pero entraron a nuestra historia. Por lo que le da más acción, condimento e intensidad a nuestras muchas veces aburridas jornadas.

Y a diferencia de la T.V, aquí ves publicidad encubierta con videos virales de gente, donando dinero o comida a los pobres en un supuesto experimento social o de jóvenes millonarios engañando a mujeres interesadas con sus grandes carros, lo que hace casi imperceptible para la gente distraída, notar que son empresas, que quieren venderte sus productos o ganar dinero de visitas creando contenido falso.

La mayoría de personas, dice usar las redes todo el día, con la excusa de que son para comunicarse y/o para almacenar sus recuerdos. O simplemente, para chequear cosas que les interesa. Cuando la realidad es que, terminan viendo en sus muros videos graciosos de gatitos, leyendo un post larguísimo (de una persona que ni conocen), sobre algún chisme o viendo las fotos del viaje de vacaciones de alguna persona que les cae mal. Básicamente las usamos inconscientemente para distraer al cerebro.

Pero, no nos damos cuenta que, el mayor tiempo realmente lo gastamos cuidando nuestros propios perfiles, buscando que brille más nuestro ávatar creado para las redes, que encargándonos de atender y mejorar al “yo” de la vida real. Nos volvemos dependientes de aquella imagen que supuestamente es la que aceptan los demás, con la que solamente queremos mostrar nuestro “lado bonito o simpático”.

Las fotografías y publicaciones nos dicen mucho acerca de quienes son en verdad las personas o cuáles son sus deseos si leemos entre líneas. Hay estudios que comprueban que el exceso de fotografías tipo selfie indica falta o necesidad de atención e inseguridad propia.

También, es el caso de las personas que enseñan su cuerpo, simplemente porque es una forma rápida de obtener la falsa aprovación de los demás. Principalmente, de personas del sexo opuesto. Buscando llenar así un vacío producido por su inseguridad propia.

Al final, todo esto nos explica también que la dependencia al celular tiene más que ver con escapar de la realidad y desconectar el cerebro, para vivir la telenovela y el personaje, que por otro motivo.

Sumada a éstas problemáticas, cabe destacar una, que me inquieta bastante y es que la gente cree cualquier cosa que lee en internet, desde noticias sobre la falsa muerte de un artista famoso, hasta posts de parejas, que aparentan amarse en sus cuentas de instagram, pero que en la vida real, ni siquiera se hablan.

Ni qué decir de las madres que viven comentando en sus publicaciones que sus “tesoritos” les cambiaron la vida. Que son la bendición de sus días y cosas por el estilo. Pero que mientras twittean sobre su «orgullo de mamás», no escuchan a su bebé llorar a gritos pidiendo alimento.


De verdad deseo que, tú que estás leyendo, intentes aplicar estos consejos que voy a compartirte a continuación, que sé, van a ser de utilidad para sobrellevar tiempos de confusión, con respecto a la verdadera identidad de las personas e inclusive la tuya propia. En fin, este es mi aporte para que no caigas en el error de vivir con «doble cara».

1 – Pon más atención al mundo que te rodea, tenemos 5 sentidos y créeme que vale la pena disfrutarlos. Como también debemos disfrutar a las personas y su verdadera esencia.


2 – No caigas en el error de comparar tu vida con la de los demás. Los retos y dificultades, las virtudes, los defectos, los conocimientos, los entornos y una enorme lista de cosas vividas por cada persona hace que sea ilógico comparar o competir.


3 – Por otro lado, la información es gratis hoy en día, pero la distracción es mas agradable para tu cerebro, porque no tiene que gastar energía aprendiendo. Busca un equilibrio entre ocio y aprendizaje, pero sobre todo…¡Saca el jugo a la información gratuita!


4 – Pasa tiempo contigo mismo haciendo introspección, planteándote las preguntas correctas, para llegar a saber quién eres realmente y así puedas mantenerte firme en tus valores y con suficiente autoestima. Solo aquellos que puedan ser honestos consigo mismos y con los demás serán los que destaquen entre los mares de falsedad.


5 – No confíes en las relaciones virtuales, puesto que las personas siempre procurarán dar una imagen falsa, detrás de una pantalla y un teclado. Te dirán cosas que les conviene o inclusive, lo más común es que te mientan, ya que no tendrás oportunidad de detectar ningún indicio, si no puedes verlos directamente a sus ojos o analizar sus gestos y posturas corporales.


5 – Procura mejor, conocer a los demás personalmente y dejar que el tiempo y sus comportamientos hablen por sí sólos. Más que dejarte guiar por su personaje virtual que presumen en redes. O sus mensajes que te envía, con caritas o emoticones, que no necesariamente están expresando sus verdaderos sentimientos.

Finalmente. Puedes esforzarte mucho por dar una imagen a los demás y que, hasta lleguen a creerte, pero… ¿De qué te sirve representar un papel y actuar toda la obra, si al final del día tú sabes que fue mentira? ¿Habrá algún mérito en dar una imágen de alguien que tú sabes que no eres? ¡Piénsalo!

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