¿Vale la pena seguir soñando si ya fracasé demasiado?

Nunca creas que ya no vale la pena seguir tu sueño, sólo por haber fracasado.

Cuando éramos pequeños, teníamos una capacidad muy desarrollada para conectar con nuestros sueños y anhelos, puesto que aún no nos había influenciado aquello que hoy llamamos “la dura realidad”. No habíamos vivido todavía el dolor de los fracasos o desilusiones que provoca intentar y fallar. No estábamos programados mentalmente para creer que los sueños son para unos pocos privilegiados o talentosos o locos o millonarios como piensa la mayoría ahí afuera en “el mundo real”.

Luego, en nuestra juventud descubrimos que no es tan fácil y sin embargo, muchas veces tomamos el valor para emprender diversos caminos que nos lleven a cumplir nuestros sueños. Pero, lamentablemente no vivimos en un sistema que promueva el hecho de que las personas se autoanalicen, tengan criterio propio o se encaminen a realizar sus anhelos. Sino más bien está diseñado para que las masas tengan que adaptarse a un formato de pensamiento que beneficia a unos pocos y sus intereses. Por lo que muchos jóvenes soñadores y emprendedores se golpean con ésta dura realidad y renuncian o se dan por vencidos rápidamente.

Por esto, aquí es donde suceden las primeras experiencias de fracaso de nuestras vidas, que a pesar de ser lecciones básicamente, nos hieren tanto que nos detienen de continuar avanzando en nuestro camino.

Muchas veces sucede que, debido a acontecimientos que no teníamos planificados, como la enfermedad de alguien cercano a quién nos toca cuidar o la venida inesperada al mundo de un bebé, terminamos por posponer el camino hacia lo que aspirábamos ser, o lo posponemos hasta que un día en el futuro volvamos a “estar listos” (lo que con el tiempo se traduce en nunca).

Hoy, si vas en la carretera seguramente sabrás que no todas las luces del semáforo en las esquinas serán verdes. Habrá muchas luces rojas y tienes que detenerte y esperar aunque quisieras llegar más rápido a tu destino. Bueno, pues así también es la vida. En el transcurso habrá muchos éxitos, pero también fracasos que te detendrán por momentos o quizás para siempre.


Debemos recordar, que en éste mundo material en el que vivimos, todo es dualidad. ¿Cómo podrías saber que algo es caliente, si no conoces el frío? ¿Cómo podrías conocer la luz sin la oscuridad, o el día sin la noche? Lo mismo pasa cuando perseguimos nuestros sueños. Tiene que haber dos polos opuestos y se presentarán por igual. Los fracasos van a estar ahí como parte del camino, son sólo ese trago amargo que hace que disfrutemos más el sabor dulce del éxito.

Si sientes que fracasaste, porque tus rivales fueron más fuerte que tú, debes saber que no estamos compitiendo ni quitándole nada a nadie cuando optamos por materializar nuestros anhelos. La abundancia existe y seguirá proviniendo de la fuente creadora. Así como las circunstancias, personas y sucesos que te llevarán desde cero a materializar lo deseado. Siempre que confíes en que sí es posible y te enfoques en ser mejor cada día.

Fracasar es algo normal. Y sentir desilusión por consecuencia, también lo es. No pongas este sentimiento en tu contra, más bien vívelo, siéntelo, llora, déjalo ir y luego continua, sigue adelante con tu sueño y date permiso de seguir fallando mientras disfrutas del viaje.

¿Sabías que darse por vencido antes de tiempo es el error más común que cometen los emprendedores o soñadores? Recuerda que perder es parte de ganar. Si aún no fracasaste al menos unas cuántas veces, todavía estas lejos de experimentar tu máximo potencial.

El fracaso debe verse, en todo caso, como algo positivo. Como aquello que te acerca a tus metas, que te nutre como ser humano. Éste es, la escuela de la vida misma y podemos decir que hasta es una forma de enseñanza opuesta a de la educación tradicional, en la cual, primero aprendes la lección y luego pasas el examen, pero en la vida, primero pasas el examen y luego aprendes la lección.

Sólo el 8% de la población trabaja en algo que ama o que siempre soñó. Si tú te encuentras en ese porcentaje: ¡Te felicito y quiero decirte que me encantaría recibir un mensaje tuyo para conocerte!

Y si te encuentras en el 92% de personas que renunciaron a sus sueños, o que ni siquiera habían pensado si tienen alguno en lo absoluto. Puedo decirte que todavía habrá una oportunidad para volver a empezar mientras estés vivo. Que, la clave es recordar aquello que produce dentro de ti un deseo ferviente… ¡Y también, expresarte que me encantaría recibir un mensaje tuyo para conocerte, hablar de tus sueños y ver cómo hacerlos realidad!

Si vives cada día de tu vida, sin ningún sentido o propósito (más allá de sólo sobrevivir), es hora de plantearte muy bien, cómo vas a usar el tiempo de vida que te queda. Puesto que si sigues vivo después de todo, es porque algo más en éste mundo está esperando por ti.

Date la oportunidad de seguir haciendo realidad tus sueños y sobretodo date a ti mismo la oportunidad de fallar, de ser imperfecto, de ser humano, de ser…


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