¿Cómo detectar quién es tu verdadero enemigo?

Actualmente vivimos en sociedades con ritmos de vida muy agitados, donde podemos observar cambios que suceden cada vez más rápido, tecnología que avanza de manera exponencial y una competitividad desmedida que va en aumento.

Pasamos nuestros días en un constante sentimiento de stress y viéndonos involuntariamente envueltos en una especie de juego de guerra, donde creemos que para ganar nosotros, alguien más tiene que perder. Lo que por instinto básico, nos llevará a querer detectar quién es nuestro verdadero enemigo, ya que sentimos que estamos envueltos en una inevitable contienda con alguien que pudiera ocupar nuestro lugar.

Sin embargo, debemos tener en cuenta que, hace mucho tiempo que hemos abandonado la vida en las cavernas, donde nos veíamos obligados a competir y determinar quién era el macho más fuerte de la manada, o quién obtenía el pedazo de comida más abundante.

Hoy en día después de millones de años de evolución humana, ya sabemos que cada individuo es una parte de un gran todo, por lo que cada una de éstas partes no compiten entre sí, sino que cada quién desempeña un rol único y especial, que al realizarlo con verdadera entrega, estará afectando positivamente a la totalidad o el conjunto de individuos y su entorno. Y no sólo a sí mismo.

Es como si nosotros los humanos, fuéramos como células de un cuerpo mayor, todos unidos. Ninguno sería más importante que otro, sólo realizaríamos diferentes funciones que aportarían al «gran cuerpo mayor».

Por esto, lo mejor es guardar un enfoque hacia tus propias metas y objetivos. La competencia contra los demás te distrae de tu progreso personal.

Por otro lado, la mente creativa no puede coexistir con la mente competitiva. Quién usa su tiempo para competir no tiene tiempo para inventar, o sea, para dar rienda suelta al lado creativo de la mente, el cuál ayuda a los hombres a manifestar ideas que pueden convertirse en realidades.

Enfócate entonces en la creación de una idea y su materialización. Dale prioridad a la importante labor de aportar algo al mundo a través de la misma. No te preocupes por la riqueza, ésta vendrá por consecuencia. Y si el aporte a los demás es grande, la recompensa que obtendrás también lo será. Lo mejor, sin necesidad de rivalidades.

Como puedes ver, nuestro verdadero enemigo son las creencias limitantes. Nuestra propia mente nos afirma todo aquello que creemos que somos… ¿Tú en qué te la pasas pensando todo el día? ¿Cómo te hablas a ti mismo? ¿te das aliento como lo haría el coach de tu equipo o te hablas como te hablaría un fan del equipo contrario?

Todos, somos capaces de crear cualquier cosa que podamos llegar a imaginar y desear lo suficiente. Si cabe en tu mente, entonces es posible. Por eso te sugiero soñar en grande, permítete avanzar a tu ritmo personal y no seas tu propio verdugo, teniendo pensamientos de autocastigo o culpa. Felicítate tú primero que nadie.

¡Ojo! Tampoco quiero que me mal interpretes con respecto a la comparación. Compararse con otros es algo natural del ser humano, inclusive hasta instintivo. Desde niños aprendemos copiando e imitando a otros. Entonces no significa que estés mal por hacerlo. Aunque cuando decidas cambiar, no será tarea sencilla dejar el hábito. Conllevará fuerza de voluntad y consciencia, pero se irá logrando de a poco.

De hecho, a esto le agregaría que también, es bueno tener algunas personas como referentes o maestros, con los que nos podamos comparar para igualarlos o hasta ser mejores que ellos, eso está muy bien. Pero sólo se podrá lograr dicho cometido, superándose uno mismo con paciencia, día a día.

Si has puesto atención, te habrás dado cuenta de que aquellos que destacan en cualquier mercado o rubro son los que hacen actividades que les apasionan, que están enfocados en superarse a sí mismos, no a los demás. Y más aún, se la pasan trabajando duro para superar a su propia creación.

Recuerda que, nunca podrás realmente competir contra otros, puesto que cada persona ha recorrido caminos y experiencias de superación muy diferentes a las tuyas. Cada ser humano crea una realidad única a partir de aquello que pone en su mente, la mayor parte del tiempo y también según las experiencias vividas en su pasado. Sumado, a las emociones que los hayan marcado durante estas vivencias.

Se requiere ser muy honestos con nosotros mismos y estar atentos a la conversación interna, pero sería muy bueno que apliques a tu vida, algo que yo también practico mucho. Y es que cuando comienzo a compararme con los demás, me detecto e inmediatamente detengo el pensamiento, luego me esfuerzo en visualizar mis propios retos superados y obstáculos del pasado, lo que me da alivio, al ver que yo sí llevo mi propio ritmo de aprendizaje y superación y saber que voy bien.

Debemos entonces, observarnos con valentía y determinación, puesto que nuestra mente siempre tiende a ser muy critica con nosotros mismos. A veces hasta punto de no reconocernos ni el más mínimo logro, lo que nos lleva a producirnos auto sabotaje. Y al pensar negativamente, le estamos enviando al universo un mensaje de rechazo al éxito o incapacidad de aceptar mayores logros personales.

Lo mejor que puedes hacer, para tomar las riendas de tu propia vida y no compararte con nadie, es controlar tus logros y avances día a día. De ser posible lleva un registro en una agenda que viaje contigo siempre. Así de esta manera, podremos compararnos con la persona que éramos ayer y tomar las referencias correctas, convirtiéndonos en dueños de nuestro propio desarrollo y evolución, compitiendo sólo contra nosotros mismos.

Ningun individuo puede alcanzar el éxito personal sin una correcta evolución y preparación mental… Pero, estoy seguro de qué tú, que estás leyendo éstas notas, ya estás encaminado hacia tus sueños y tu mentalidad también ha comenzado su transformación. ¡Que así sea!

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