¿Cómo evitar el sufrimiento?

«El dolor es inevitable, el sufrimiento es una elección»

Los humanos instintivamente, tenemos dos motores o estímulos principales que nos impulsan a tomar acción. Uno es el aumento de placer y el otro la evasión del dolor. Éstos mecanismos se activan automáticamente en nuestro cerebro primitivo.

Explica el neurocientífico Paul Maclean, que los humanos tenemos un cerebro triuno. Es decir, tres cerebros en uno, cada uno originado en etapas sucesivas de la evolución desde nuestros inicios como especie. Éstas diferentes capas o cortezas serían: El cerebro reptil, que es el más primitivo de los tres y representa nuestros instintos más básicos de supervivencia (aquellos que nos igualan a los animales, como la reproducción o alimentación).

Luego tenemos el cerebro límbico, que fue el segundo en aparecer (y lo poseen los mamíferos). Éste representa las emociones (en las personas también la capacidad creativa).

Y finalmente la capa más evolucionada, el neocortex, que representa nuestro lado racional e inteligente y que fue la última en desarrollarse.

Los mecanismos que nos protegen del dolor específicamente, se encuentran en el área reptil. O sea que, cuando algo nos duele, recibimos una señal que nos hace actuar sin pensar, de forma inmediata y mecánica.

Acto seguido, pasamos a un mal estar emocional producto del dolor, y finalmente puede llegar el sufrimiento, que es una elección o costumbre. Y como toda elección que realizamos, ésta sucederá en la capa cortex y requerirá una toma de decisión racional.

Tal sería el caso de una persona que pierde su trabajo por ejemplo. Sin duda la incertidumbre de no tener una fuente de ingresos y el trago amargo de la experiencia, producirán un dolor casi inevitable en quién fue despedido. Acto seguido vendrán las emociones tales como angustia, tristeza o preocupación, lo que es normal y comprensible también.

Pero finalmente entra en juego nuestro cerebro neocortex y éste será el que siempre tenga que tomar una decisión de entre varias opciones, tales como quedarse sufriendo y llorando por su desgracia o tomar acción emprendiendo quizás un nuevo camino.

En resumen, filtramos la información de lo que estamos viviendo, a través de pensamientos diferentes, que provienen de cada una de las tres capas de nuestra masa encefálica.

A esto, es a lo que me refiero cuando digo que sufrir es opcional, puesto que el sufrimiento es básicamente prolongar el dolor, y para que eso suceda, hay que estar pensando o hablando al respecto del tema, de manera sostenida, aunque éste ya haya pasado. Y eso, es una decisión tomada a voluntad, como también lo sería poner manos a la obra o aprender la lección que esconde dicha experiencia. Todo depende de nuestras elecciones y del nivel de consciencia que tiene cada uno.

Por otro lado, debes saber que si eres de los que culpa a alguien más por tu propio dolor, lo único que consigues es prolongar el sufrimiento y poner pensamientos en tu cabeza como rencor u odio, los cuales sólo atraerán a tu vida más experiencias que disparen dichas emociones.

Cada suceso doloroso que se nos presenta, esconde un gran aprendizaje. Si logramos aprender la lección, pronto el universo nos enviará la oportunidad de ver y experimentar milagros, y generalmente esto sucederá como consecuencia de haber aplicado las enseñanzas que venían ocultas detrás de dicha mala experiencia.

Así que, tranquilos amigos, porque al final las vivencias dolorosas nos amoldan el carácter. Así les sucedió a la mayoría de humanos que marcaron la historia. Para escalar hasta la cima de su éxito, tuvieron que atravesar situaciones de mucho dolor y aprender grandes lecciones. Previo a eso, siempre fueron seres hombres y mujeres comunes y corrientes, como tú y yo.

Recuerda que, todo en la vida es dualidad. Esto significa, que para que algo exista, debe existir su opuesto (frío/calor, blanco/negro). Entonces para alcanzar puntos culmines de evolución humana, sin duda debemos estar dispuestos a aceptar ciertas etapas de incomodidad en nuestras vidas.

En la naturaleza, podemos observar dicho ejemplo de evolución de maneras muy claras. Ésto que te digo, se observa en el carbón. El cuál, se convierte en diamante al ser expuesto bajo extrema presión. O la mariposa, que antes de manifestar su belleza volando por los cielos, fue una desagradable oruga que se arrastraba por el suelo. O la semilla, que vivió en plena oscuridad antes de ver la luz y convertirse en árbol.

Entonces, te sugiero que ya no veas al dolor como algo malo, sino como parte natural de los procesos de la vida. Así como sabes que después de la tempestad viene la calma y sale el sol, debes mantener presente que cada vivencia de dolor, trae consigo incluida una experiencia de éxito y superación personal.

También, te recomiendo enfocarte en las bondades que resultan de tales sucesos: Te vuelves más agradecido con la vida en general. Comienzan a presentarse oportunidades que nunca habíamos considerado. De igual manera nos vemos empujados a vivir nuevas experiencias y las personas correctas comienzan a aparecer cuando atraviesas por mucho dolor o pérdida, puesto que, ahí llegas a saber con quiénes puedes contar y también, puedes comprobar que existe gente muy buena en este mundo!

En conclusión. Sobreponerse a las experiencias de dolor requiere valentía, pero así desarrollarás tu sentimiento de valor propio y te ayudará a comprender mejor a aquellos que están viviendo lo mismo que tú viviste.

Valora todo lo que te suceda, porque nunca sabes si podrás ponerlo a favor de los demás en el futuro. ¡Fuerza valientes emprendedores de la vida!

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.